febrero 27, 2010

Sobre las ventajas de trabajar con abuelos


La atención en Pipinas no deja de sorprendernos.
Llegamos pasando el mediodía, bajamos en el centro del pueblo y cuando nos disponíamos a comprar algo para llevar a la casa de Héctor (quien ya se había ofrecido a facilitarnos su casa para hacer las entrevistas) escuchamos "¡chicos! ¡chicos! ¡vamos que los estamos esperando con el asadito!".
Él y su mujer nos habían preparado un pollo a la parrilla para que almorzáramos con ellos y con nuestros entrevistados. Mejor atención imposible. Así que después de una comida riquísima y abundante empezamos a grabar.
La primer entrevistada del día fue Delia, una señora de unos 80 años que toda su vida trabajó en la oficina del correo de Pipinas que funcionaba en la Estación del Ferrocarril y dependía de la llegada diaria de la correspondencia a través del tren.
Delia se sintió un poco abrumada por la cámara pero nos contó su historia y dejó muy explícito su amor por el tren y la felicidad que vivió por aquellos días.
Hicimos un intervalo entre mates y charlas y nos fuimos con Jorge a grabar a la estación abandonada del ferrocarril "Las Pipinas". Jorge fue el último en ver al tren pasar por esta estación, lo despachó junto a su compañero de trabajo en medio de un silencio penetrante, según nos cuenta.
La entrevista con él se extendió bastante, se emocionó al recordar al tren y al momento en que dejó de pasar y con mucho dolor nos relató la devastación que generó este hecho y la indignación que le ocasionó que nadie se movilizara para impedirlo o recuperarlo luego de cerrado.
El día concluyó con mates y una torta riquísima que preparó la mujer de Héctor, sentados junto a nuestros entrevistados y nuevos amigos. Con el campo en los pies y el atardecer en los ojos.

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