junio 23, 2011

PATRIMONIO CULTURAL: LA HISTORIA DEL FERROCARRIL CONTADA POR LOS ADULTOS MAYORES

“Patrimonio cultural: la historia de los ferrocarriles contada por los adultos mayores” fue un proyecto pensado como un aporte para revertir el abandono que los adultos mayores sufren en la sociedad actual. El trabajo se centró en la voz de estos actores sociales, en la recuperación de sus memorias, con el objetivo de revalorizar y reconstruir el patrimonio cultural e histórico del ferrocarril en seis localidades de la provincia de Buenos Aires (La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen, Magdalena y Punta Indio) para fortalecer los lazos comunitarios a partir de potenciar el desarrollo de las capacidades creativas y expresivas de los adultos mayores y jóvenes en un marco de prácticas participativas.

Encuadrándose dentro del método cualitativo y utilizando como técnica principal la entrevista en profundidad, se propiciaron espacios de diálogo y participación intergeneracional recreando las vivencias históricas de los adultos mayores. Mediante estos encuentros de reflexión, se fortalecieron los vínculos entre jóvenes voluntarios y adultos mayores, logrando hacer del trabajo una construcción colectiva.

Como productos finales se realizaron un documental, un libro testimonial y una muestra fotográfica titulados "Viaje en trenes imaginarios: historias del andén" donde se conjugó la memoria de los adultos mayores con la historia del ferrocarril, logrando un resultado con doble sentido: recuperar la memoria de estos actores sociales y rescatar la historia de este transporte que, paradójicamente, también se encuentra abandonado.

DOCUMENTAL

I CAPÍTULO - II CAPÍTULO - III CAPÍTULO - IV CAPÍTULO - V CAPÍTULO

noviembre 21, 2010

Muestra Fotográfica

























Fotografía: María Fe Adrover

julio 12, 2010

Portada documental


Se comenzó a editar la portada del documental.

junio 20, 2010

Entrevista Aldana Ostolace - PEPSANM

Entrevista a Aldana Ostolace Psicóloga, integrante del equipo de trabajo del Programa de Educación y Promoción de la Salud de los Adultos Mayores (PEPSANM) de la Universidad Nacional del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (UNNOBA).

¿Qué implica trabajar con Adultos Mayores?

Bueno, es una pregunta amplia. Nosotros trabajamos con Adultos Mayores siempre teniendo como fundamento la educación, la educación entendida como educación permanente, como proceso continuo a lo largo de la vida desde un ámbito que es no formal, es decir, no hay evaluaciones formales que contemplen el acceso a este tipo de programas universitarios. La idea es que las personas que asistan al programa no lo hagan con el fin de educación solamente por acumular saberes o con un fin ocupacional o laboral, sino en lo que se hace mucho hincapié es en la singularidad de cada persona que accede al programa, en las intenciones y motivaciones particulares que tiene la persona que accede. Y eso es algo de lo que se evalúa a la hora de conformar el programa y de las actividades propuestas para este tipo de población que tiene características específicas. Por eso es fundamental tener en cuenta la flexibilidad en cuanto al marco formal en cuanto a la propuesta, esto se hace en conjunto, hay una ida y vuelta con los alumnos siempre, desde consultarles en relación a sus intereses. Y lo que se está trabajando en este momento, una de las patas que se está tratando de reforzar ahora en el programa es la salida a la comunidad con los alumnos porque el fundamento de los programas universitarios es en algún punto revalorizar la posición del adulto que por lo general siempre se relaciona a la vejez con la decrepitud y la pasividad. Y lo que se intenta es que a través de la educación esto tenga efectos en la calidad de vida y salud de las personas mayores, y creemos que un modo es posicionarse frente a la comunidad de modo activo, sino quedan como grupos de guetos que asisten a determinados cursos y esto queda ahí, siguen siendo excluidos si no hay intercambio no es el fin del programa…

¿Cuándo comenzó el programa, cuáles son las actividades o talleres tienen?

El taller empezó en el 2006 con cinco talleres. Hoy tiene 38 talleres, y en ese momento había 230 inscriptos y hoy hay más de 12000, en cinco años. Los talleres son variados, desde el área artística, corporal, tecnológica, son variadísimos…desde taichí hasta literatura, sociología, pero ya te digo que la finalidad es que esto que ellos puedan aprender en los talleres no sea solamente para acumular conocimiento, a parte creemos que ellos ya vienen con conocimientos, son fuentes de saber, sino que esto pueda volcarse a la comunidad con determinadas actividades desde publicación de revistas, hay también un grupo de cuenteras que asisten a un comedor/fundación donde asisten a leer cuentos infantiles del taller de literatura, los talleres de computación fabrican libros para este tipo de organizaciones…y después las muestras que puedan realizarse siempre teniendo en cuenta que la idea es revalorizarlos, entonces estas cuestiones se cuidan porque no es exponerlos al ridículo, a veces hay que cuidar estas cuestiones también…se intenta cuidarlos a ellos…

¿Quiénes dan estos talleres?

Son docentes de diferentes áreas y la directora del programa, Lic. Raquel Castro, hace mucho hincapié en la capacitación de los docentes por esto que hablábamos… es un sector, una franja etaria que no es lo mismo trabajar con adolescentes o jóvenes, para el docente tampoco es sencillo, cambia la exigencia , son muy exigentes, son muy heterogéneos porque se trabaja con personas mayores de 55 años en adelante y quizá no es lo mismo una persona de 55 años que una de 80, 90, y asisten también personas de diferentes clases sociales, de todos los sectores, entonces tenes la ama de casa y la médica jubilada, y esa es la idea también, entonces que el docente tenga las herramientas para trabajar con esas dificultades…no sé si dificultades sino con una población de estas características, con un alumno con estas características

Desde PEPSAM, ¿cuáles son las mejores técnicas para trabajar con Adultos Mayores?

Esto que te decía, tener en cuenta la capacitación docente, no perder de vista los objetivos del programa que tiene que ver con no solamente de que el fin sea la educación en si, porque o si no asistirían a una sociedad de fomento, hay que tener en cuenta que es un programa en una universidad y que el fin es que esto tenga un efecto en la comunidad, que ellos puedan reposicionarse en la comunidad, en la familia, en algunos casos suele estar debilitado, puede también posicionarse de otra manera…Y me parece un poco esto de apostar a lo intergeneracional, es algo que se tiene en cuenta a la hora de seleccionar los docentes; por lo general son docentes jóvenes y esto me parece que les da otro espacio a ellos, porque se le da lugar a participar en las clases considerando también que ellos pueden volcar sus saberes y que no es solamente es el docente el que viene a transmitir. Me parece que la transmisión es diferente porque es una educación no formal.

Qué implica acceder a la memoria del adulto mayor para trabajar sobre los acontecimientos de la historia? Desde la psicología, ¿qué factores entran en juego? ¿Qué importancia tiene dicha acción como herramienta para la construcción de un futuro?

Nosotros tenemos un taller específico de memoria con determinadas herramientas para el mejoramiento de la memoria. Igualmente, más allá de este taller, todas las actividades indirectamente están trabajando sobre memoria…el taller de psicología, literatura, con producciones escritas apelando a procesos históricos que tiene que ver con la singularidad de cada persona. Me parece que la memoria lo que permite es generar las cadenas de generaciones, la posibilidad de transmisión y esto hace que el adulto mayor sea portador de esta historia para los jóvenes y a su vez para ellos mismos les posibilita resignificar parte de su historia y de la comunidad y cultura que forman parte. Me parece que más de considerar la memoria como un proceso cognitivo, lo que le da la posibilidad este tipo de programas es la posibilidad de resignificar sus procesos históricos, individuales y colectivos.

¿Cómo ve posicionado al adulto mayor dentro del sistema económico social?

Me parece que depende de caso a caso...Pero en general me parece que están desprotegidos en cuanto a políticas económicas, jubilatorias, por supuesto que esto toca directamente a la salud y a la educación…Por ejemplo de estos mprogramas, de todos los que hay en el país, son dos o tres los que no se financian, es decir, que se mantiene con la cuota de los alumnos…Entonces el acceso a la educación y salud se tendría que tener en cuenta, me parece que es un sector bastante vulnerable en estas cuestiones….No hay marco legal que los ampare, nosotros estamos trabajando en un proyecto de investigación en conjunto con una cátedra de derecho en relación a los derechos de los adultos mayores y desde nuestro país no existen leyes específicas que contemplen este tipo de derechos.

¿Y desde lo social? Ustedes vienen trabajando hace cinco años y buscan una reinserción en la sociedad…

Junín es una comunidad bastante chica y esto tiene un efecto a nivel social…PEPSAM todo el mundo lo conoce…me parece que la la idea de pertenecer a un programa de estas características y el hecho de asistir a la universidad…a nivel comunitario esto tiene un efecto…A fin de año en los actos de cierre se llena un teatro, se convoca a mucha gente, más allá del programa, y esto tiene que ver con que asiste el familiar y otros…me parece que genera un cambio en la comunidad en general, desde ese punto creo que tiene un efecto social…Y desde ya que la intención es trabajar la revalorización, no desde lo peyorativo sino con calidad.

¿Y la situación del adulto mayor en general desde lo social?

Me parece que es un sector de la sociedad, que por lo que a cada uno le despierta pensar en la vejez y el prejuicio que esto trae, hace que sea mucho más vulnerable. Insisto que tiene que ver con lo que a uno le representa la vejez, con la idea que uno tiene sobre la vejez. Una de las funciones del programa intentar que para los jóvenes algo de esto se vaya modificando, y esto va a tener un efecto en ellos porque si no se modifica el imaginario nuestro en relación a la vejez….y me parece que empezar a verlos desde otro posicionamiento, esto va a tener un efecto social…Me parece que tiene que ver con una cuestión prejuiciosa de que si es viejo está incapacitado, ya no hay mucho para hacer, está muy ligado a las cuestiones enfermedad, a lo decrepito, y a veces es difícil a nivel social si no hay políticas que amparen estos programas se hace difícil que esto pueda modificarse. Porque incluso hasta ellos mismos son prejuiciosos, ellos mismos se discriminan por eso me parece que el cambio tiene que atravesar a todos las generaciones.

En general pensamos que la voz del adulto hoy en día esta desvalorizada y eso habría que cambiarlo porque todos vamos a llegar a ser adultos…

Me parece que es ese el tema. Uno llega a viejo de acuerdo a como haya transitado si vida, depende de la concepción que uno tenga de joven sobre ser viejo es también es como uno va a envejecer. Por eso digo que toca con cuestiones propias de cada uno y de la proyección que uno puede hacer sobre la vejez propia. Si bien es ciertos que hay en determinados casos donde las cuestiones de la incapacidad y enfermedad se hacen presentes, no son condición de la vejez, no porque seas viejo vas a estar enfermo, y hoy se ve cada vez más que aunque seas joven también podes estar enfermo…pero bueno me parece que esto tiene que ver con un fantasma que tiene que ver con la vejes y la idea de estos programas es ir también cambiándolo…

En relación al ferrocarril, ¿consideras que éste fue un elemento importante en la construcción de la identidad del adulto mayor?

En su momento formaba parte de un grupo identificatorio con todo lo que esto implica. Un grupo de pertenencia, empezaron a formarse los gremios, implicaba “formar parte de “…”mi papá es ferroviario”… También preguntarnos qué pasa hoy con las identificaciones porque esto empieza a desaparecer, más allá del ferrocarril, pero estos grupos identificatorios tan fuertes empiezan a desaparecer…y que me parece que ahí es donde otra vez aparecen estos programa como forma de resignificar estas experiencias y a la vez posibilitar nuevas posibilidades identificatorias porque es una etapa de la vida en donde si bien es cierto se trae un montón de identificaciones, algunas se comienzan a poner en tela de juicio… y me parece que el programa tiene también esta función, de resignificar algunas de las identificaciones pasadas. Por eso me parece que sí, que el ferrocarril ha tenido mucho impacto para una sociedad que nosotros no vivimos pero creo que sigue muy presente.

En los pueblos que tocamos percibimos que para muchos el cierre del ferrocarril fue como una ida de una gran parte de sus vidas…algo muy profundo…

Es que lo que sostenía era un grupo de pertenencia e identificación que una vez que esto desaparece, más allá de la cuestión económica que ha sufrido un gran impacto, formaban un grupo de pertenencia muy fuerte. La universidad nuestra funciona en dos edificios ferroviarios y hace unos años se hizo una charla con una persona que ha trabajado mucho en la historia del ferrocarril y se convocó a mucha gente porque Junín ha sido muy importante por el ferrocarril. Y esta temática ha surgido varias veces en los talleres…

Si ha sido muy importante. Al acercarnos a muchos adultos, al principio son reacios a las preguntas sobre el ferrocarril, después se abren un poco y entran de lleno en la temática…y algunos se enojan, otros se quiebran al recordar aquellas épocas…con una nostalgia del pueblo que no fue…

Me parece que en el caso de Uds. que trabajan con estos, la idea es de trabajar estas cuestiones para no quedar en la perdida nostálgica…

Es la idea, reconstruir una historia por ellos que sea útil para los pueblos para poder transmitir a las otras generaciones…

¿Qué diferencia hay ves en reconstruir la historia a través del relato cotidiano en comparación a un estudio histográfico cuantitativo,etc…?

Lo que puede aportar desde las vivencias, desde de lo discursivo, me parece que no es lo que se refleja en los datos cuantitativos, ninguno excluye al otro, son en conjuntos, pero son cosas diferentes que se aportan. Pero la posibilidad del discurso da la posibilidad de registro que a los números se les escapa..

abril 17, 2010

La hora del especialista


La entrevista con Ricardo Iacub, psicólogo de adultos mayores y docente de la UBA, nos encaminó mucho en cuanto a las cuestiones que hacen al perfil del adulto mayor y a sus necesidades.
Iacub nos explicó las características de este grupo etáreo y las formas de transmisión del conocimiento que se ponen en juego aquí, a la vez que nos explicó la concepción actual sobre el conocimiento y la necesidad y beneficio de tener en cuenta las voces de quienes vivieron otra época.
"En alguna medida en esta cultura en que se le da tanta importancia a lo novedoso a lo distinto, a lo actual digamos no, con esta impronta que tiene la tecnología y todo lo que parece moderno donde tanto los jóvenes como los adultos y especialmente los viejos sienten que hay algo que es inmensamente mejor, especialmente ligado a la tecnología y que me parece que la posibilidad de poder cotejar imágenes de pasado con el presente nos permite bajar un poco la ilusion de perfeccion o de que todo va para un rumbo mejor, y por otra parte nos permite construir un proyecto de comunidad , de pais, aunando criterios, pensando en momentos que fueron mejores, peores, que es lo mejor, que es lo peor, en qué medida las cosas a veces pueden ir para peor no como lo tuvimos tantas veces en este pais."


marzo 27, 2010

Bavio round quichicientos


Debido a una serie de inconvenientes técnicos tuvimos que volver a filmar dos entrevistas que perdimos por terciarizar la captura de video. Las protagonistas una vez mas fueron Nelly y Magdalena, que sin ningún inconveniente nos recibieron de nuevo con mucho cariño y con la mejor voluntad.
Esta vez, como el día estaba muy lindo pudimos aprovechar para grabar ambas entrevistas al aire libre, la primera en el jardín de Magdalena mientras que tomábamos unos mates al sol y la otra con Nelly que estaba ensayando con los teatristas comunitarios en la plaza principal de Bavio.
Ambas nos contaron lo mismo que la primera vez pero, aprovechando el inconveniente, ya fuimos mejor preparados con las preguntas y entonces las respuestas fueron mas concisas y puntuales.

febrero 27, 2010

Sobre las ventajas de trabajar con abuelos


La atención en Pipinas no deja de sorprendernos.
Llegamos pasando el mediodía, bajamos en el centro del pueblo y cuando nos disponíamos a comprar algo para llevar a la casa de Héctor (quien ya se había ofrecido a facilitarnos su casa para hacer las entrevistas) escuchamos "¡chicos! ¡chicos! ¡vamos que los estamos esperando con el asadito!".
Él y su mujer nos habían preparado un pollo a la parrilla para que almorzáramos con ellos y con nuestros entrevistados. Mejor atención imposible. Así que después de una comida riquísima y abundante empezamos a grabar.
La primer entrevistada del día fue Delia, una señora de unos 80 años que toda su vida trabajó en la oficina del correo de Pipinas que funcionaba en la Estación del Ferrocarril y dependía de la llegada diaria de la correspondencia a través del tren.
Delia se sintió un poco abrumada por la cámara pero nos contó su historia y dejó muy explícito su amor por el tren y la felicidad que vivió por aquellos días.
Hicimos un intervalo entre mates y charlas y nos fuimos con Jorge a grabar a la estación abandonada del ferrocarril "Las Pipinas". Jorge fue el último en ver al tren pasar por esta estación, lo despachó junto a su compañero de trabajo en medio de un silencio penetrante, según nos cuenta.
La entrevista con él se extendió bastante, se emocionó al recordar al tren y al momento en que dejó de pasar y con mucho dolor nos relató la devastación que generó este hecho y la indignación que le ocasionó que nadie se movilizara para impedirlo o recuperarlo luego de cerrado.
El día concluyó con mates y una torta riquísima que preparó la mujer de Héctor, sentados junto a nuestros entrevistados y nuevos amigos. Con el campo en los pies y el atardecer en los ojos.

febrero 20, 2010

De Verónica a Pipinas en un santiamén


Con el camión al mando de Fe, música de fondo y mate de por medio, emprendimos viaje hacia nuestro primer destino, Verónica. Allí nos esperaba Elio de María, ex empleado ferroviario, a quien lo pudimos contactar luego de varios llamados telefónicos durante la semana y acordar el encuentro para las 11 de la mañana.
Al haber salido con el tiempo justo, recién estábamos llegando a la ciudad cuando nuestros relojes marcaron la hora pactada. Nos pusimos nerviosos por la impuntualidad y llamamos a avisar de nuestro retraso. Entramos a la ciudad y preguntamos cómo llegar a la calle 31 N° 1629 entre 32 y 34, la gente nos indicó correctamente y apurados nos dirigimos a lo de Elio, quien nos había tirado el dato de que era fanático de Boca y su casa era la que tenía el tanque de agua pintado con los colores de aquel equipo que lo apasiona.
Pasadas las once y media de la mañana llegamos a la calle en cuestión y, como era de esperarse, nadie prestó atención a la numeración más que a los tanques de agua. Fue así que los tres con la mirada hacía arriba dimos al mismo tiempo con el azul y amarillo, con la casa de nuestro entrevistado. Tocamos timbre, aguardamos unos pocos segundos y Elio abrió la puerta y nos invitó a pasar.
Mientras intercambiamos ideas, observábamos detenidamente su living para elegir el lugar adecuado donde ubicar la cámara. Elio tenía una mirada profunda que denotaba una persona seria y sensible. No había empezado la entrevista y ya nos había comenzado a contar de los ferrocarriles entregándonos dos fotocopias de notas que escribió sobre éstos. Con los escasos minutos que habían transcurrido pudimos dar cuenta que estábamos frente a alguien que sabía mucho sobre la temática y por sobre todo, que había vivido en constante contacto con los trenes.
Era hora de comenzar a grabar. No queríamos perdernos ninguno de los datos que nos iba diciendo. Lo sentamos frente a la cámara, al lado de ventana, Anita apretó el botón rojo y la entrevista comenzó.
Elio fue preciso en todo lo que nos contó. Sus recuerdos eran contundentes y coherentes, como si los hechos hubiesen pasado hace un par de días. Lo escuchamos con atención. Habló sobre su trabajo, el empeño que le ponía, su relación con los distintos empleados ferroviarios, el asadito que solían organizar a un costado de la estación. Pasó por la relación entre el pueblo y la estación, lo que significaba ésta para el pueblo: la gente visitaba la misma para ver quienes venían o se iban, e incluso muchos ajustaban sus relojes con la bocina de llegada o partida del tren.
Nos contó de las maestras, de lo linda que eran y en especial de una que venía de Magdalena de la que todos estaban enamorados. Las preguntas fluían a la vez que él recordaba aún más. Llegamos a la época en que el ferrocarril se cerró y Elio se mostró indignado, no para con nosotros sino por el hecho que le tocaba recordar. Fue algo triste para todo el pueblo. Nos dijo que nadie se opuso, claro, estando los militares en el poder. Explicó que se lo esperaba por la falta de inversión y mantenimiento que distintas líneas ferroviarias venían sufriendo, y remarcó lo absurdo que fue aquella medida. La fuerza con que contaba los hechos era increíble, estábamos seguros que Boca no era su única pasión.
Ya casi al final de la entrevista, entre las distintas anécdotas que nos contaba, Elio se nos quebró. Sus ojos empezaron a brillar y dejaron caer algunas lágrimas. Le preguntamos lo último: qué era el ferrocarril para el. Se quedó en silencio por unos segundos, reflexionando. Nos explicó entre otras cosas lo importante que fue para el país, la unión que trajo consigo, el progreso de las distintas zonas a donde llegaba. Se enojó por la situación actual de los ferrocarriles argentinos, comparo con Europa, y nos explicó que no se los puede medir por el rédito económico ya que ningún tren da ganancias, sino que hay que pensarlos en base al servicio social y público que brindan.
Con esta respuesta dimos por terminada la hora y media aproximadamente de entrevista. Elio estaba contento, nos felicitó y nos dijo que le habíamos hecho recordar cosas que las tenía muy guardadas. Le pedimos por favor robarle un tiempito más para sacarle algunas fotos y con la amabilidad que tuvo desde un principio posó al son de los flashes de María Fe.
Muy agradecidos, nos despedimos afectuosamente y nos dirigimos a una pizzería para almorzar. Ahora estábamos con tiempo, faltaban dos horas aproximadamente para llegar a nuestro segundo destino, a quince minutos de Verónica. Para las 4.30 de la tarde habíamos quedado encontrarnos con Héctor Gadea, ex empleado de Crocemar, en su casa en Pipinas.
4.30 PM – Pipinas. Héctor y su señora nos esperaban ya con la pava en la hornalla. La familia de su hijo estaba de visita así que también los pudimos conocer, una pareja joven con una hijita rubiecita y tierna. A los pocos segundos de haber entrado en su hogar, la amabilidad y buena onda de los Gadea hizo que nos soltáramos enseguida.
Entre charla, mate y chistes fuimos explicando el sentido de la entrevista y del tabajo en general. A todos les pareció interesante y en especial a Héctor que tenía muchos recuerdos que contar. Así fue que en un ambiente relajado pusimos la cámara en un buen lugar, lo acomodamos frente a ésta y empezamos a preguntar.
Al principio Héctor hablaba poco, parecía que de golpe no tenía muchos recuerdos. Su mujer lo ayudaba de atrás, tiraba algún nombre, una fecha y él al instante recordaba pero con algunas diferencias respecto a la versión que ella tenía. Se miraban, discutían, se reían y llegaban a un acuerdo. A medida que la entrevista fue avanzando, Héctor se fue metiendo de lleno en las preguntas, ya no necesitaba la “ayudita”, claramente los nervios de la cámara pasaron y se dejó llevar por sus recuerdos.
Nos contó sobre su trabajo en Crocemar, los vagones que salían cargados hasta las masetas para distribuir la producción en el país. Dijo que eran muchas toneladas y que eso provocaba que a veces las vías no aguanten y el tren descarrile. Llegó el turno de la noche y nos decía que mucha gente iba a los bailes de los distintos pueblos y después dormían en la estación esperando el tren y que en Pipinas, como era la última de todas, muchos entraban a los vagones, un arreglo con los distintos ferroviarios.
Nombró la linterna como algo muy importante porque Pipinas tuvo luz recién en la década del 60. Con la misma en la mano la gente iba a recibir a quienes llegaban de noche.
Como en Verónica, la estación era un lugar de encuentro social para el pueblo. Muchos se reunían para ver la llegada o partida del tren, para saber quienes se iban o llegaban. Nos contó que así como Crocemar sacaba toneladas de cemento, el tren también llevaba las pocas producciones de granjeros que a pulmón tenían sus micro emprendimientos.
Pasaron los minutos y Héctor seguía recordando, añorando aquellos años en que se escuchaba la bocina del ferrocarril. La charla se puso un poco seria al contarnos cómo la desaparición del tren fue también la desaparición de aquellos pequeños emprendedores, de esa economía que podría decírsele regional. Y así fue que con la mirada gacha y tocándose las manos, Héctor nos afirmó que el cierre había sido terrible para el pueblo, una gran tristeza.
Dimos por terminada la entrevista, apagamos la cámara y el silencio volvió a ser interrumpido por las risas. El clima de alegría de aquel hogar no nos dejó de sorprender en ningún momento. Las historias de Héctor habían sido interesantes y nuevas, sin embargo, se notó ansioso por conseguirnos a los mejores testimonios de su pueblo. Fue así que nos ofreció contactar a Jorge, ex empleado ferroviario que despidió al último tren, y Delia, la señora encargada del correo. Entusiasmados y agradecidos aceptamos la propuesta y quedamos en contactarnos en la semana para arreglar la vuelta a Pipinas.
Los Gadea nos ofrecieron su casa para hacer las próximas entrevistas a lo que aceptamos enseguida. Muy agradecidos y pensado en lo afortunado que éramos por cruzarnos con ellos, saludamos con un fuerte abrazo y beso a cada uno y emprendimos el retorno; queríamos quedarnos pero ya era tarde, estaba oscureciendo y Fe tenía dos horas de ruta hasta La Plata.

febrero 13, 2010

En el barrio obrero se canta tango

Salimos de mal humor, era temprano pero llegábamos tarde. Teníamos que tomarnos en colectivo en plaza San Martín para ir directo a Berisso. Por suerte el 202 pasó justo antes de que viniera el taxi que nos iba a cobrar demasiado para llegar a Berisso.

Cuando llegamos a la calle Nueva York nos bajamos del colectivo y decidimos tomar un taxi para ir directo a la casa de nuestra entrevistada. Le dijimos la dirección al chofer que enseguida nos dijo: “¿van a lo de Dora? ¡ya se donde queda!”. Esa información nos dejo más tranquilos.

Al llegar a la puerta, un cartelito decía “Dora Roldan” afirmando que estábamos en el lugar correcto. Tocamos timbre y a los pocos segundos apareció una señora en camisón diciéndonos que nos estaba esperando y que le disculpáramos las fachas, recién se levantaba. Nos abrió la puerta, y pasamos a su casa.

Al salir toda arreglada vio que la cámara ya estaba sobre el trípode y exclamó “¿¡es filmada!?, entonces me voy a poner otra cosa” y rapidito fue nuevamente a cambiarse. Ahora apareció con una camisa más de fiesta, unos aros en forma de clave de sol y la boca pintada.

Nos empezó a mostrar fotos de su familia mientras Anabel le revolvía toda la casa para ver donde había mejor luz para grabar y nos habló sobre el tango y su gran pasión: el canto.

Por otra parte nos contó sobre la gran actividad y participación política de su madre en la época del peronismo, no tardó en mostrarnos la cantidad de fotos de su madre junto a Perón y el libro que un historiador escribió sobre su vida hace tan sólo unos años.

Comenzó la entrevista y el lugar elegido fue el patio, un joven arreglaba la pileta de la casa pero con poco trabajo ese día, tenía prohibido hacer ruido y eligió escuchar sentadito desde más allá lo que la dueña de casa nos contaba. Sus recuerdos fueron muy nítidos y nos trasportaron a cuando Dora solo tenía unos pocos años y viajaba abrazada a su madre o se colaba en el tren.

Cuando finalizó la entrevista, compramos unas galletitas y nos quedamos tomando mate con ella y hablando más de su infancia y de la labor de su madre. Allí nos contó que su madre, junto a otros trabajadores de la carne, habían pedido la creación del barrio obrero en Berisso. Dora contaba orgullosa la vida de su madre y sus ojos se sensibilizaban cuando recordada que antes de vivir en esa casa, había vivido en conventillos y que a la noche a veces no había qué comer.

Cerca del medio día nos fuimos, afirmando que pronto íbamos a volver. Ahora nos esperaba Luis Guruciaga en el Museo 1871 de Berisso.

Cuando llegamos organizamos una de las salas para ambientar la entrevista. El paño rojo de la mesa y los atriles con fotos viejas de Berisso detrás de Luis nos daban que nos pareció interesante para este tipo de entrevista que se planteaba algo más informativa que las que habíamos tenido hasta el momento.

Sus recuerdos eran muy claros, su ejercicio de historiador nos remontó a años anteriores al cierre del ferrocarril, nos explicó con exactitud las razones del cierre y el deterioro del tren. Una vez finalizada la entrevista, nos llevó a recorrer el Museo y nos hizo una visita guiada exclusiva.

Alrededor de las cinco de la tarde, ya cansados y con hambre emprendimos el regreso a La Plata. El humor ya había cambiado hacía rato y estábamos muy conformes con las dos entrevistas del día. Llegamos a La Plata y lo primero que hicimos fue almorzar, luego planeamos el día domingo.

diciembre 16, 2009

Odisea Verónica



El viaje a Verónica empezó complicado y retrasado. Salimos con el tiempo justo para llegar a una entrevista pautada para las 13.00hs sin tener en cuenta que nunca habíamos ido al lugar y que hacía cuatro días que llovía sin parar, incluso ese día. La ruta 11 estaba llena de charcos y la camioneta se divertía haciendo acua plain en cada uno de ellos.Pasamos Bavio y decidimos cargar combustible en una estación de la zona. Antes de entrar a la estación, un chico muy amable nos advirtió que teníamos la goma trasera baja, así que de paso le pusimos aire y verificamos el resto, todas estaban bajas.Aprovechando la parada compramos una excesiva cantidad de dulce de leche vacalín (fabricado en Bavio) y cargamos dos moscas. Preguntamos cuál era la mejor forma de llegar a Verónica a un señor en la estación de servicio y ahí llegó la gran decepción – preocupación: Nos dijo que estábamos mal y que teníamos que volver a Bavio, entrar y seguir de largo hasta tomar la ruta 36 porque con esa lluvia la 11 se hacía intransitable.Camino de vuelta hacia Bavio nos pasamos la salida y haciendo un giro en U para retomar la ruta hacia el otro lado encajamos la camioneta en el barro. Entre el griterío de instrucciones para liberar la camioneta y el barro en los pantalones de los que bajaron a empujar, decidimos llamar a Pablo Lailo, uno de nuestros contactos en Verónica para avisar que no íbamos a llegar a tiempo para la primer entrevista.
Si si, todo esto en un lapso de dos horas, no lo podíamos creer. En el auto el aire estaba denso y las miradas penetrantes de cada uno lo decían todo. Nadie hablaba mucho, mejor dicho, nadie quería hablar mucho porque sabía que podía hacer estallar una bomba. Seguimos avanzando hasta que uno no se paro de reír, fue la gota que necesitábamos para que el aire se renueve, nos relajemos, y tomemos a los hechos como experiencia de la que aprender.
Finalmente a las 14 hs aproximadamente nos adentramos a Verónica. Preguntando de tanto en tanto llegamos al destino tan deseado: la vieja estación de trenes. Bajamos todos, Anabel con la filmadora en mano, Fe con la cámara de fotos, Migue con carpetas y papeles y Seba, se podría decir un ayudante, con el trípode. Entramos a una de las salas de la estación, (hoy día sede de la Secretaría de Cultura y Turismo de Verónica y parada de micros) al encuentro de Pablo para conocerlo personalmente y que nos guíe hacia las distintas casas donde nos esperaban ansiosos los entrevistados.
Analizando junto a él el cuadro de situación tuvimos que aceptar que todo lo que nos habíamos pautado iba a ser imposible de llevar adelante. Por suerte Pablo se lo tomo muy bien, nos supo comprender. Es que él fue quien nos pautó las entrevistas: una a las 13 hs (ya suspendida por el retraso en la ruta); otra a las 15; después a las 17.30hs y para el día domingo, en Pipinas a las 10 de la mañana. Fue así que en ese momento teníamos la certeza que sólo iba a ser posible visitar dos casas en los dos horarios del medio.
15: 24 horas. Llegamos a una casa a dos cuadras de la estación. Pablo toca el timbre y en pocos minutos Juan Adolfo Reichenbach abrió la puerta y nos invitó a pasar. Apenas entramos comenzaron las preguntas: de dónde son? Qué están haciendo? Para qué? Cómo? Cuándo? Así nos presentamos, así nos conocimos. Juan, hombre de 83 años, empezó a contar su historia con pasión, nos habló de cuando funcionaba su cine, el único en todo el pueblo, de cómo iba a esperar los rollos a la estación de tren. Lo escuchábamos atentos, interesados. De pronto se asomó Inés, su mujer, quien a pesar de habernos dicho que no quería hablar no dejó de meter bocado cuando podía, de contarnos sobre sus hijas que estudiaron en La Plata, de cuando fue en tren a Buenos Aires a tenerlas, de las maestras y el médico que trabajaban en los distintos pueblos y se manejaban gracias al ferrocarril.
Era difícil cortarlos, querían decir todo lo más exacto posible. Se miraban, aseveraban y continuaban hablando. Nos contaron de la Base Naval y el ferrocarril, también de cómo la gente del pueblo acostumbraba a reunirse en la estación como si fuese una plaza. De pronto una pregunta desató una lista: el correo, los distintos productos que se comercializaban en el pueblo, los parientes, el progreso, todo venía por el tren.
La charla continuó y con ella los suspiros de nuestra dupla comenzaron a ser cada vez más extensos y los silencios cada vez más pronunciados. Después de varias preguntas contaron con gran esfuerzo y nostalgia sobre el cierre del ferrocarril, cómo se había vivido en el pueblo, las prácticas que se modificaron y el envejecimiento de la población.
Hablaron de una leve organización social para pedir que se reabra el tren pero que no se consiguió nada. Después Inés agregó un dato crucial: en aquellos años ya era una época jodida y no se podía hablar mucho, que si hablabas de más podías ser considerado un “subversivo”.
Ya nos acercábamos a las cinco de la tarde y teníamos que irnos a otra casa. Hicimos la última pregunta, Juan se mantuvo unos segundos pensando, arrancó con firmeza concluyendo en lo importante que es el ferrocarril para el país, la unión que significa, el desarrollo, progreso, aquellas características que en un tiempo atrás fueron reales.
17 horas. Llegamos a la casa de Anastasia Lebied de 87 años donde nos esperaba junto su amiga, Eva Rusnak, ambas inmigrantes ucranianas, y su hija Esther Ponazanski. Saludamos y anticipándonos a las preguntas nos presentamos.
En un principio la intención nuestra fue hacer la entrevista en el patio donde el jardín era un destello de colores y formas pero el frío nos hecho para atrás. Fue así que pasamos al living donde nos esperaban masitas y café. Empezamos a observar el espacio, la luz y el posible lugar de la cámara. Con mucho respeto corrimos un par de sillas, abrimos aún más la persiana y le pedimos una lámpara para poder lograr hacer del living un lugar apto para que la filmación salga correctamente.
Una vez acomodado todo, Anabel presionó el botón de grabar y la entrevista empezó.
La gran estrella fue Anastasia que nos contó entre lágrimas la huída de su país y la llegada a la Argentina en 1936. Nos habló de anécdotas del largo viaje en barco, su estadía en albergues de inmigrantes hasta llegar al pueblo de Verónica donde su padre pudo se dueño de un pedazo de tierra.
Le preguntamos sobre el ferrocarril y el pueblo pero se le hacía difícil centrarse en eso. Pudimos notar la necesidad de dejar sentado de donde vino, el dolor que significó el desarraigo, y la gran satisfacción que produjo en ella lo bien que habían sido recibidos en Argentina.
Habiéndose presentado, Anastasia nos contó de cuan importante era el ferrocarril para el pueblo, que ella lo utilizaba mucho desde su rol de comerciante. Era su transporte a La Plata y Buenos Aires donde compraba ropa para poder venderla a los ciudadanos de Verónica.
Habló de la comodidad del tren, de las distintas clases en las que uno podía viajar; y también de aquellos años previos al cierre cuando el servicio comenzó a empeorar: las máquinas solían pararse por horas, y cada vez el horario de llegada a destino se tornaba más incierto.
Esther y Eva metían bocados cuando podían. No se les escapó mencionar a las maestras y al médico que viajaban en el ferrocarril, como así también la importancia del tren en materia de progreso para el pueblo.
La hija de Anastasia nos contó que tenía fotos de su madre en la estación y en distintos lugares del pueblo, fotos viejas que nos parecían por demás interesantes. Nos prometió buscarlas para la próxima vez que vayamos. Así fue que caída la noche la entrevista comenzó a desestructurarse y llegar a su fin.
Como cierre, Anastasia dejó sentado la falta de comprensión que sentía al ver que otros países seguían conservando sus redes ferroviarias y que en el nuestro se las había dejado morir.
Agotados de toda una jornada de filmación, Anabel apagó la cámara, saludamos a nuestras últimas entrevistadas y nos dirigimos a la Estación para saludar a Pablo y tomar notas de futuros testimonios. Subimos al auto, pasamos a comprar unas empanaditas para saciar el hambre y emprendimos el regreso a la ciudad de La Plata.

octubre 12, 2009

Bavio: segunda parte


Llegar a Bavio por segunda vez resultó, principalmente, más fácil. Previa pasada por la casa de nuestro Director para conseguir la cámara y el voto de aliento emprendimos nueva retirada en busca de Nelly y Magdalena, que eran nuestras entrevistadas estrella para ese día.
El recorrido fue ameno y la ruta 11, aun plagada de pozos y pájaros, se presentó más familiar.
Al llegar a Bavio nos encontramos enseguida con Nelly, que con cara de "quería quedarme en casa durmiendo la siesta", nos esperaba sentada en el andén. Nos dispusimos a grabar la entrevista con un sol radiante de feriado y la mejor buena voluntad de su parte para contarnos su experiencia de vida vinculada al ferrocarril, así como su visión respecto de los cambios generados en el pueblo y en los pueblos adyacentes desde su desaparición.
De todas las cosas que pueden suceder cuando uno tiene que grabar una entrevista en exteriores pasó la más ruidosa, justo en la mitad, mientras que hablábamos de Bavio en sus orígenes, de los tantos insumos que eran transportados en el ferrocarril desde y hacia Bavio, unas personas se pusieron a arreglar su auto sobre las vías del tren (abandonadas, por supuesto) y el ruido que hacían lo invadió todo.
Con la mejor voluntad intentamos seguir grabando y al finalizar la entrevista cruzamos los dedos porque no se hubiera escuchado demasiado. No tuvimos suerte..
Desde allí nos dirigimos a casa de Magdalena, una de las señoras de Bavio que se dedicaba a la docencia y solía viajar hacia diferentes lugares en el ferrocarril para dar clase. Nos contó cómo era su vida en la época en la que tomaba el ferrocarril con frecuencia así como también detalló una serie inconmensurable de datos y anécdotas alrededor del tren y de la estación.
Nos puso al tanto, entre otras cosas, de la vida que se llevaba en la estación y de los grupos que se armaban en los viajes, los juegos, las charlas, los amores y las peleas, así como de la importancia de la fábrica de dulce de leche "Vacalin" en la vida de Bavio.
Si hay algo que se puede rescatar de Magdalena, además de su amabilidad y su encanto para contar, es su buena memoria.
Empapados de anécdotas, cuentos e historia, emprendimos el regreso a casa y dejamos en el camino el tiempo cuando Anabel, en un movimiento inexplicable dejó caer su reloj por la ventana de la camioneta.

octubre 03, 2009

Bavio en el Pasaje Dardo Rocha


Con motivo de la Muestra de Teatro Comunitario que se realizó en el Pasaje Dardo Rocha de la ciudad de La Plata los teatristas comunitarios de Bavio presentaron la obra en la que estan trabajando desde hace 4 meses frente a 150 personas.
La obra narra la historia de Bavio a partir de la forma de vida y las costumbres del lugar, atravezada por el ferrocarril en todo momento como la herramienta que posibilitaba la actividad y la conexión con otros pueblos. Muestra la forma en la que viven hoy y la añoranza del tren, todo llevado a cabo desde el humor y con la participación de jóvenes, niños, adultos y adultos mayores que ponen de manifiesto en escena el choque entre dos realidades historicas y sociales diferentes: la época en que el ferrocarril estaba en funcionamiento y la ignorancia que existe en la actualidad con repecto a esta temática.
También participó de la Muestra el grupo de teatro comunitario de La Plata "Los Okupas del andén".