febrero 13, 2010

En el barrio obrero se canta tango

Salimos de mal humor, era temprano pero llegábamos tarde. Teníamos que tomarnos en colectivo en plaza San Martín para ir directo a Berisso. Por suerte el 202 pasó justo antes de que viniera el taxi que nos iba a cobrar demasiado para llegar a Berisso.

Cuando llegamos a la calle Nueva York nos bajamos del colectivo y decidimos tomar un taxi para ir directo a la casa de nuestra entrevistada. Le dijimos la dirección al chofer que enseguida nos dijo: “¿van a lo de Dora? ¡ya se donde queda!”. Esa información nos dejo más tranquilos.

Al llegar a la puerta, un cartelito decía “Dora Roldan” afirmando que estábamos en el lugar correcto. Tocamos timbre y a los pocos segundos apareció una señora en camisón diciéndonos que nos estaba esperando y que le disculpáramos las fachas, recién se levantaba. Nos abrió la puerta, y pasamos a su casa.

Al salir toda arreglada vio que la cámara ya estaba sobre el trípode y exclamó “¿¡es filmada!?, entonces me voy a poner otra cosa” y rapidito fue nuevamente a cambiarse. Ahora apareció con una camisa más de fiesta, unos aros en forma de clave de sol y la boca pintada.

Nos empezó a mostrar fotos de su familia mientras Anabel le revolvía toda la casa para ver donde había mejor luz para grabar y nos habló sobre el tango y su gran pasión: el canto.

Por otra parte nos contó sobre la gran actividad y participación política de su madre en la época del peronismo, no tardó en mostrarnos la cantidad de fotos de su madre junto a Perón y el libro que un historiador escribió sobre su vida hace tan sólo unos años.

Comenzó la entrevista y el lugar elegido fue el patio, un joven arreglaba la pileta de la casa pero con poco trabajo ese día, tenía prohibido hacer ruido y eligió escuchar sentadito desde más allá lo que la dueña de casa nos contaba. Sus recuerdos fueron muy nítidos y nos trasportaron a cuando Dora solo tenía unos pocos años y viajaba abrazada a su madre o se colaba en el tren.

Cuando finalizó la entrevista, compramos unas galletitas y nos quedamos tomando mate con ella y hablando más de su infancia y de la labor de su madre. Allí nos contó que su madre, junto a otros trabajadores de la carne, habían pedido la creación del barrio obrero en Berisso. Dora contaba orgullosa la vida de su madre y sus ojos se sensibilizaban cuando recordada que antes de vivir en esa casa, había vivido en conventillos y que a la noche a veces no había qué comer.

Cerca del medio día nos fuimos, afirmando que pronto íbamos a volver. Ahora nos esperaba Luis Guruciaga en el Museo 1871 de Berisso.

Cuando llegamos organizamos una de las salas para ambientar la entrevista. El paño rojo de la mesa y los atriles con fotos viejas de Berisso detrás de Luis nos daban que nos pareció interesante para este tipo de entrevista que se planteaba algo más informativa que las que habíamos tenido hasta el momento.

Sus recuerdos eran muy claros, su ejercicio de historiador nos remontó a años anteriores al cierre del ferrocarril, nos explicó con exactitud las razones del cierre y el deterioro del tren. Una vez finalizada la entrevista, nos llevó a recorrer el Museo y nos hizo una visita guiada exclusiva.

Alrededor de las cinco de la tarde, ya cansados y con hambre emprendimos el regreso a La Plata. El humor ya había cambiado hacía rato y estábamos muy conformes con las dos entrevistas del día. Llegamos a La Plata y lo primero que hicimos fue almorzar, luego planeamos el día domingo.

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